Solo por el gusto de poner en prosa mi manera pensar para que mis nietos, mi cachorro adorado, la hermosa María Andrea y el encantador Derek sepan como piensa su abuelo.
Marco Antonio Oropeza Rosario, mi nieto, mi cachorro, mi orgullo, mi razón de esperar por la vida, mi alegría; te quiero tanto… tu risa y conversación me hace muy feliz y me colma de esperanza en que el mundo puede cambiar para bien. La generación que abanderas indudablemente lo hará. Porque me lo has dicho “yo no peleo, a mí me gusta jugar” Por eso digo, serás un hombre de bien, un hombre de paz. Hoy, en tu día… bendito día. una vez más te bendigo y le ruego a nuestro Padre Eterno a nuestro Príncipe de Paz, que te cuide y te bendiga donde quiera que estés y te dé una vida llena de desafíos y grandes satisfacciones y como consecuencia la virtud de la templanza. Cuídate hijo. Te ama tu abuelo.