Marco Antonio
Oropeza Rosario,
mi nieto, mi cachorro,
mi orgullo, mi razón de
esperar por la vida,
mi alegría;
te quiero tanto… tu risa y
conversación me hace
muy feliz y me colma
de esperanza en que
el mundo puede
cambiar para bien.
La generación que
abanderas
indudablemente lo hará.
Porque me lo has dicho
“yo no peleo, a mí me
gusta jugar”
Por eso digo, serás
un hombre de bien,
un hombre de paz.
Hoy, en tu día…
bendito día.
una vez más te bendigo
y le ruego a nuestro Padre Eterno
a nuestro Príncipe de Paz,
que te cuide y te bendiga
donde quiera que estés
y te dé una vida llena de
desafíos y grandes
satisfacciones y
como consecuencia
la virtud de la
templanza.
Cuídate hijo.
Te ama tu abuelo.
Oropeza Rosario,
mi nieto, mi cachorro,
mi orgullo, mi razón de
esperar por la vida,
mi alegría;
te quiero tanto… tu risa y
conversación me hace
muy feliz y me colma
de esperanza en que
el mundo puede
cambiar para bien.
La generación que
abanderas
indudablemente lo hará.
Porque me lo has dicho
“yo no peleo, a mí me
gusta jugar”
Por eso digo, serás
un hombre de bien,
un hombre de paz.
Hoy, en tu día…
bendito día.
una vez más te bendigo
y le ruego a nuestro Padre Eterno
a nuestro Príncipe de Paz,
que te cuide y te bendiga
donde quiera que estés
y te dé una vida llena de
desafíos y grandes
satisfacciones y
como consecuencia
la virtud de la
templanza.
Cuídate hijo.
Te ama tu abuelo.


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