Cuando surge el comentario relativo a la situación económica, generalmente escucho decir “está muy difícil, pero ahí la llevamos, cuando menos sale pa’ comer”.
Pues bien, déjeme decirle que no fue precisamente lo que me dijo el señor Treviño conocido comerciante en joyas de la calle Hidalgo en Cd. Victoria, cuando le hice platica para matar el tiempo mientras mi esposa compraba unas “dormilonas” para mi hija Lyly en ese entonces recién nacida y lista para que le instalaran sus primeros coquetos aretes.
Lo que expresó el señor Treviño a mi pregunta de cómo iban las ventas fue algo muy aleccionador, producto de su experiencia en la vida y en el negocio, me dijo: “hay van más o menos, no me quejo, aunque mejoran mucho cuando los campesinos tienen sus cosechas, porque es cuando ellos vienen a la ciudad y compran lo que necesitan”.
Como dijo Sherlock Holmes, elemental mi querido Watson, todos lo saben, los chinos, los gringos, Salinas de Gortari, Calderón, usted, yo y los señores que nos gobiernan también.
Los señores que hacen producir el campo son un importante segmento por no decir el principal que detona una cadena de consumo que trae riqueza y bienestar económico a pueblos, ciudades y naciones en todo el mundo, menos en México gracias al siniestro plan que tienen nuestros gobernantes, que están obstinados en exterminar a nuestros campesinos a como de lugar.
A pesar de ello, en nuestro país subsisten poco más de 25 millones de agricultores aunque más del 75% lo hacen en pobreza extrema y bregando a contracorriente. Una de estas corrientes es el TLC. Cheque por favor las siguientes fuentes: (INEGI, SAGARPA, BANXICO), a partir de la entrada de este tratado, las importaciones de maíz provenientes de los Estados Unidos han ido en aumento, al grado que hoy día representan una tercera parte de la producción nacional, más de 6 millones de toneladas. ¿Notó usted algo? La lectura de esto no es otra cosa que el total desinterés del gobierno de apoyar el campo.
Por si fuera poco, agregue usted las reformas del año 1992 al artículo 27 constitucional que facilita o mejor como dice el senador Navarrete “pavimenta” y yo agrego, con concreto hidráulico el camino a los grandes propietarios de la tierra, gracias a que esta ley promociona la propiedad colectiva en propiedad privada. Añada usted la desaparición de la CONASUPO en 1998 con lo cual nuestro apreciable gobierno dejó en manos de intermediarios privados la fijación del precio de los granos, la desaparición de instituciones como Banrural y Anagsa que corrupción aparte, daban sustento y esperanza a un eternamente depauperado agro mexicano.
Nadie me quitará de la cabeza que un pueblo que produce los alimentos que necesitan sus hijos se constituirá tarde que temprano en una nación fuerte y progresista, por eso repito los chinos y los norteamericanos no se equivocan, las actividades agropecuarias son el primer eslabón de la cadena productiva, si el campesino tiene dinero, caramba hasta abra para incrementar la nómina de los burócratas, como dijo mi cuate chilango “verdá de Dios que si”.
Lo busco la próxima.
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