martes, 5 de octubre de 2010

La salamanquesa

Bichito totalmente inofensivo y escurridizo, cazador de insectos, traído a nuestra región hace muchos años con la intensión de controlar biológicamente  al latoso y picoso mosquito, según me lo contó un viejo fumigador.  
Con su mirada fija y penetrante  cual agudo observador no deja de incomodar  algunas personas, en especial a señoras y señoritas, que dada la casualidad,  ya sea estando debajo de la regadera o de las sábanas tienen un encuentro de miradas; como el que luego tenemos ante  las cámaras que vigilan en los supermercados y que de repente descubrimos que nos están viendo, nomás que estas quedan ahí fijas como están, y en cambio este animalito huye al menor movimiento hostil de nuestra parte, para perderse entre las cortinas o zapatos o donde sea, le da igual aún a costa de perder la mitad de la cola al fin y al cabo le vuelve a crecer.
Pues mal, cuando tengas un encuentro cercano del reptil tipo, ten a la mano un bote de espray para el pelo y en lugar del chanclazo o periodicazo, le sueltas un esprayazo y fin, al pobre animal lo estarás enviando al paraíso de las lagartijas antes de tiempo; pero no importa, quien le mandó haberte provocado semejante desasosiego. 
Lo busco la próxima.

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